Jürgen Habermas. Escritos filosóficos, 1.
Jürgen Habermas. Escritos filosóficos, 1. «Un jugador que entiende las reglas, es decir, que sabe hacer jugadas, no tiene por qué ser capaz de describir también las reglas. Lo específico de una regla se expresa, más que en una descripción,
Victoria Camps. El gobierno de las emociones.
Victoria Camps. El gobierno de las emociones. «De todos los sentimientos, el de la compasión y sus semejantes, como la amabilidad o la simple bondad, expresan mejor que ningún otro la dependencia intrínseca al ser humano. Si fuéramos capaces de
Arthur Schopenhauer. El arte de insultar.
Arthur Schopenhauer. El arte de insultar. «Un grupo de puerco espines se apiñaron densamente un frío día de invierno para obtener calor y salvarse de morir congelados. Muy pronto, sin embargo, sintieron las púas recíprocas, lo que los obligó a
Nicolás Maquiavelo. El príncipe.
Nicolás Maquiavelo. El príncipe. «También gana un príncipe gran estima cuando es un amigo y un enemigo de verdad, es decir, cuando se muestra sin ningún miedo a favor o en contra de unos y otros. Esa actitud siempre será
André Comte-Sponville. El amor, la soledad.
André Comte-Sponville. El amor, la soledad. «Yo sólo quería decir que nada es importante, nada tiene valor si no es por el amor que en ello se deposita o que allí se puede hallar. ¿Qué importancia puede tener el que
Frédéric Gros. Desobedecer.
Frédéric Gros. Desobedecer. «Porque también entonces se puede decir que la tiranía, en el fondo, es la construcción de una sumisión piramidal. Cada cual obedece con miedo a su superior jerárquico, y esa obediencia sube, de abajo arriba, hasta el
Peter Bieri. El oficio de ser libre.
Peter Bieri. El oficio de ser libre. «La fantasía es la capacidad de ensayar posibilidades en el interior. La necesitamos ya en decisiones instrumentales. Se necesita fantasía para jugar bien al ajedrez; se trata precisamente de imaginarse muchas jugadas y
José Luis L. Aranguren. Ética.
José Luis L. Aranguren. Ética. «Mantenerse en la verdad -vivir en la verdad y decirla- y en la libertad, en lucha contra la presión social de un mundo que se aparta de ellas por su incapacidad para soportar la verdad
Jean Paul. Elogio de la estupidez.
Jean Paul. Elogio de la estupidez. «Pero no son solo los eruditos, sino también los ricos y poderosos los que se ocupan la mayoría de las veces de propagar la estupidez e impiden la divulgación del saber. Un hombre rico